La caída de Nicolás Posse de la Jefatura de Gabinete fue otro de los detonantes de la abrupta salida de Pablo de la Torre y «la banda de San Miguel» del Ministerio de Capital Humano.

Posse había generado un vínculo con los hermanos Joaquín y Pablo de la Torre a través de instituciones del catolicismo, y les dio la estratégica Secretaría de Niñez para coparle el Ministerio a Sandra Pettovello.

Como reveló LPO, la pelea del ex jefe de gabinete con la ministra de Capital Humano lleva meses e incluyó acusaciones escandalosas como un supuesto espionaje ilegal sobre la intimidad de Pettovello. En medio de esa interna con su jefe directo y De la Torre, Pettovello se recostó sobre un circulo íntimo integrado entre otros por la ex massista Leila Gianni.

En San Miguel dicen que por esta pelea Pettovello les pisaba todos los contratos a De la Torre y no firmaba nada, por lo que debieron recurrir al convenio con la OEI para que compren el sueldo decenas de funcionarios que trabajaron meses sin cobrar.

De la mano de De la Torre también se acercó a Posse otro hombre del Opus Dei que supo ser cercano a Gustavo Béliz, pero se recicló y se acercó al dirigente de San Miguel. Se trata de Simón Bestani, presidente de la Fundación Contemporánea y al que Posse metió en la AFI.

Con la caída de Posse cayeron todos estos funcionarios y el control de la AFI quedó en manos de Santiago Caputo, otro de los enemigos del ex jefe de gabinete.

Joaquín de la Torre

También quedó detonado el armado político libertario de De la Torre con Sebastián Pareja en el Conurbano bonaerense, un entramado que se complejizó cuando, como reveló LPO, Lule Menem se quiso meter en el territorio bonaerense.

Lo que todavía sigue en pie del possismo dentro del gobierno es el manejo de las empresas públicas, que también disputaba con Santiago Caputo. Pero el problema es que el gobierno no tiene gente para reemplazar a todos los directores y funcionarios que había designado el ex jefe de gabinete y les pidió que se mantengan en sus cargos para poder tener firma.

Es el caso del «supersecretario» Mauricio González Botto, que estaba a cargo de la Secretaría de Empresas y Sociedades del Estado y presentó la renuncia hace una semana. También el presidente de AySA, Alejo Maxit, espera para dejar su cargo. En la misma situación está Gastón Benvenuto, el interventor de la AGP.

Entre los funcionarios possistas que podrían salir están el secretario de Estrategia Nacional, el ex militar Jorge Antelo; la secretaria de Planeamiento Estratégico, María Ibarzabal; y el secretario de Coordinación Legal y Administrativa, Juan Manuel Gallo.