A cambio del respaldo de sus legisladores a la Ley Bases, el gobierno de Javier Milei le prometió a Alberto Weretilneck sacar de Bahía Blanca y mudar a Río Negro el megaproyecto de la planta de GNL de Petronas e YPF, lo que desató una fuerte interna en el peronismo.

 

La idea original del proyecto, que prevé una inversión de 30 mil millones de dólares, era instalar la planta en Bahía Blanca, aprovechando la infraestructura que incluye el puerto y el polo petroquímica. Además, la ciudad bonaerense cuenta con mejores servicios y rutas de acceso al puerto.

 

Pero Río Negro empezó un fuerte lobby para que el proyecto se instale en Punta Colorada, aprovechando la mula relación entre Nación y la provincia de Buenos Aires. El principal problema de esta opción es que requiere desarrollar la infraestructura desde cero y se demoraría por lo menos dos años más la puesta en funcionamiento de la planta.

 

El lobby por Río Negro había empezado hace dos años a través de Miguel Pichetto y Oscar Parrilli, pero prevaleció la posición de la línea técnica de YPF y Petronas que quieren aprovechar la infraestructura bahiense. A cambio a la provincia patagónica se le concedió la construcción del oleoducto Vaca Muerta Sur.

 

La noticia sobre la supuesta promesa de Milei a Weretilneck para empujar el proyecto en suelo rionegrino generó un cimbronazo en el peronismo. Es que en los gobiernos de Axel Kicillof y del intendente Federico Susbielles se enteraron que detrás de la jugada también está el senador camporista Martín Doñate.

 

Doñate estuvo esta semana en YPF reunido con el presidente de la compañía Horacio Marín, en un momento clave de las discusiones con Petronas. Pero el senador salió a jugar fuerte por los medios y advirtió que «haremos lo imposible para evitar que la corporación económica del sur de Buenos Aires siga usufructuando la riqueza de la Patagonia».

Federico Susbielles

 

Las declaraciones de Doñate son un fuerte desafío contra Susbielles y Kicillof, y generaron mucho ruido interno en La Cámpora. Es que en la Provincia de Buenos Aires entienden que la posible mudanza del proyecto es una venganza política de Milei contra el peronismo.

 

Kicillof había logrado un apoyo casi unánime al proyecto de todos los espacios políticos de la provincia, incluso de opositores férreos como José Luis Espert, María Eugenia Vidal o la radical Karina Banfi. Recién este miércoles, como contó LPO, se desmarcó uno de los bloques libertarios del Senado bonaerense, que rechazó apoyar un proyecto para promover la instalación de la planta de GNL en Bahía Blanca.