En simultáneo con la discusión por el dictamen de la Ley Bases, el Gobierno nacional envió hace unos días al Senado los pliegos de los jueces Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para discutir su incorporación a la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, con el foco puesto en la reciente aprobación en comisión al paquete legislativo que envió el gobierno de Javier Milei, el debate por los magistrados quedó en un segundo plano. Aunque no tanto en Córdoba, y el motivo es complejo.

 

De los tres senadores cordobeses, dos manifestaron un firme rechazo a la postulación de Lijo como es el caso de Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero, jefe del bloque PRO y parlamentaria de la misma bancada, respectivamente. En tanto, Alejandra Vigo, la esposa del exgobernador Juan Schiaretti optó por una postura más diplomática y avanzó con la propuesta del cupo por género en un proyecto que impulsó hace casi dos meses.

 

No obstante, el ruido para la oposición provincial en Córdoba está en la contundente negativa que Juez ya expresó a la opción Lijo y que el propio senador le hizo saber a Milei en una cena que mantuvieron hace un par de semanas. En el segundo encuentro comida de por medio que compartieron en la Quinta de Olivos.

 

Aquella noche de miércoles, y tras la escala del eyectado Nicolás Posse en el Senado, Juez le dijo comiendo pizza a Milei que con el mismo énfasis que lo iba a respaldar juntando los votos para la Ley Bases, rechazaría la postulación del polémico Lijo. Diálogo franco y directo que incluso varios libertarios envidian de la relación entre el Presidente y el verborrágico senador cordobés.

 

 

Sin embargo, ese rechazo al que también empujó a Álvarez Rivero es lo que observan sus aliados radicales en la provincia que gobierna Martín Llaryora. Y aquí tejen dos motivos trascendentales en la incomodidad: por un lado, el titular del juzgado federal N° 4 de Comodoro Py conserva pisada en su despacho la causa Correo Argentino que involucra y tiene imputado a Oscar Aguad, el yerno del jefe del bloque radical en Diputados, Rodrigo de Loredo; por el otro, radicales porteños con fuertes vínculos con correligionarios cordobeses quedaron molestos por el temprano rechazo de Juez.

 

La causa que involucra al veterano radical es por la condonación de la deuda del Estado nacional al grupo Socma en 2017 y por casi 300 millones de dólares en tiempos de gestión presidencial de Mauricio Macri, cuando Aguad fue ministro de Comunicaciones de dicho gobierno. Investigación que además tiene imputados a otros exfuncionarios de aquella cartera y a directivos de la empresa postal.

El pliego de Lijo reaviva las tensiones entre Juez y los radicales en Córdoba

 

Sin embargo, el rechazo de Juez a la postulación de Lijo también talla en despachos del radicalismo porteño donde vienen acumulando enojo en contra del senador cordobés. Particularmente desde el esquema que lideran el también parlamentario en la Cámara alta, Martín Lousteau, y Emiliano Yacobitti, armado de fuertes lazos con el magistrado de Comodoro Py.

 

Hasta que se consiguió el dictamen de la Ley Bases, Juez cruzó con vehemencia a Lousteau en varias oportunidades y Yacobitti salió a responder esa embestida. Es más, en una ausencia de senadores K por el paro en contra de Milei, el cordobés lanzó que el kirchnerismo estaba bien representado por el radical porteño.

 

Ese mensaje produjo una fuerte tensión con Marcos Ferrer, el intendente radical de Río Tercero, aliado de Lousteau y amigo personal de Yacobitti. Al punto que, en aquella ocasión, así como desde el juecismo reconocieron que Lousteau hacía «hasta lo imposible» para bloquear la Ley Bases, cerca de Ferrer admitieron que si el poder de fuego juecista llegaba a Yacobitti la cosa se iba a complicar.

 

«Marcos y ‘Yaco’ son muy amigos, y lo que enojó fue casi la alcahuetería de Juez para cruzar a Lousteau. Por eso, cuando ‘Yaco’ salió a pegarle en Twitter a Luis, si había devolución de ese fuego iba a tener impacto en Córdoba», dijo una fuente a LPO.

 

Tensión que empieza a tener réplicas -por ahora más leves- en la Legislatura tras algunos roces en el seno opositor y en el Concejo Deliberante, donde por momentos existe una pelea cabeza a cabeza entre radicales y juecistas por acaparar el protagonismo.