Mauricio Macri le transmitió a Milei públicamente un malestar que crece entre los empresarios: el tiempo para avanzar con las reformas que necesita la economía «no es infinito». La encerrona a la que se está deslizando el gobierno es conversación diaria entre políticos y empresarios.

Macri aprovechó una publicación en Twitter supuestamente dirigida a anunciar el apoyo de sus senadores a la ley bases, una obviedad, para marcar hacia adentro del PRO el tono que pretende darle al partido en su relación con el Gobierno. Acompañamiento a las reformas, pero toma de distancia en lo político.

En su texto aclara de manera textual que la la ley bases es impulsada por «otro partido». Un mensaje muy claro a Patricia Bullrich, jugada a la fusión con La Libertad Avanza, frente a Macri y Ritondo que apuestan por la preservación de la identidad de su formación política y ahora van por la captura del PRO bonaerense.

 

El primer párrafo del tuit publicado por Macri fue celebrado por los siempre apresurados seguidores de Milei, que también festejaron la tapa de Time, en cuyo interior destrozan al Presidente.

 

«El Senado está discutiendo en estos días la Ley Bases, que ya tiene media sanción de Diputados, una Ley que yo personalmente apoyo y que los senadores del PRO van a acompañar, porque tiene reformas necesarias y urgentes para salir de la crisis, reformas que nosotros como partido hemos estado reclamando o proponiendo desde hace años», tipeó Macri.

 

Sin embargo, el mensaje incluye llamados de atención. «¿Es perfecta la ley? No, pero en política nada lo es», dice ya en la segunda parte del posteo.

Dada la extrema fragilidad en la que sigue estando nuestra economía, creo importante darle al presidente Milei estas herramientas para cumplir con el mandato que le dieron los argentinos de bajar la inflación y ordenar la economía. Y el tiempo que tenemos para hacerlo no es infinito.

 

En ese sentido, Macri consideró «importante» que la Casa Rosada cuente con las herramientas necesarias para cumplir con su mandato «por la extrema fragilidad de la economía». El mandato al que aludió es al de «bajar la inflación» y «ordenar la economía» pero, además, alertó: «el tiempo que tenemos para hacerlo no es infinito».

 

Aunque el texto subraye que el PRO siempre estuvo a favor de esos cambios y reivindique que los intentó concretar cuando le tocó gobernar el país, la frase final es lapidaria. «Debemos ser generosos para apoyar a quien propone reformas que consideramos urgentes y estructurales, por más que sea de otro partido», concluye.

 

La distinción entre el partido de Milei y el de Macri no es ociosa. Macri reasumió la conducción del PRO por zoom y tramó una jugada que le vació a Bullrich las estructuras del consejo partidario en Provincia de Buenos Aires, donde ordenó la renuncia de 24 de los 31 miembros.

 

La preocupación del expresidente, como viene informando LPO desde el inicio de la gestión libertaria, es que Milei absorba al macrismo incorporando a sus principales cuadros de a uno. La integración que imaginó Macri antes del balotaje de 2023 contra Sergio Massa se frustró por la resistencia de Karina Milei, a quien Macri bautizó desde entonces como «una tarotista que vende tortas por Instagram». Desde entonces no hubo acuerdo posible.