El proyecto para establecer una nueva moratoria previsional estuvo a un paso de ser convertido en ley pero quedó trunco por el fracaso del oficialismo en su intento de sesionar en la Cámara de Diputados este miércoles y el rechazo de la oposición. Esto deja al plan de pagos vigente en riesgo de caer si el Gobierno no firma una nueva prórroga.

El proyecto, que establece un plan de pagos para que las personas en edad jubilatoria y pre jubilatoria sin los 30 años de aportes puedan cancelar deuda previsional, fue impulsado por el kirchnerismo en el Senado y aprobado en junio, pero estuvo varios meses frenado en la Cámara de Diputados.

Esta situación obligó al presidente Alberto Fernández a firmar una prórroga para la moratoria que rige desde 2014 y que se venció el 23 de julio pasado. En las últimas semanas, el oficialismo y especialmente La Cámpora (que tiene a Fernanda Raverta al frente de la ANSES) trató de acelerar la aprobación del nuevo proyecto antes de fin de año.

Frustrado ese objetivo por la negativa de Juntos por el Cambio a dar quórum en Diputados, la moratoria podría caer el 31 de diciembre, a menos que Fernández firme una nueva prórroga. Distintos sectores del oficialismo ya se lo reclaman, según supo iProfesional.

Moratoria previsional: ¿se volverá a prorrogar?

 

“El Gobierno va a tener que firmar una nueva prórroga, hasta ahora parece no haber otra alternativa”, deslizó a este medio una fuente de la bancada oficialista luego de que se cayera la sesión en la que el nuevo plan de pagos era uno de los temas centrales.

En el Frente de Todos sostienen que si la moratoria que rige desde 2014 se cae, a partir del año próximo unas 800 mil personas en edad jubilatoria que no tienen la totalidad de los aportes quedarían fuera del sistema previsional y su única opción sería cobrar a Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que cubre el 80% del haber mínimo.

El Frente de Todos necesitará construir una mayoría en la Cámara de Diputados

 

El tema pega de lleno en una de las banderas que siempre levantó el kirchnerismo. Tanto es así que durante la sesión frustrada de Diputados se vio a Máximo Kirchner asentir con mucho convencimiento cuando el Frente de Izquierda sostuvo que el verdadero objetivo de Juntos por el Cambio al no dar quórum fue bloquear ese proyecto.

Ahora el tema quedó en manos del Presidente. En oficialismo afirman que probablemente Fernández firme la nueva prórroga en los próximos días, mientras en la Casa Rosada el tema está pendiente de análisis.

En tanto, el proyecto que el oficialismo todavía no logró convertir en ley podría ser incluido en el temario de las sesiones extraordinarias que Fernández prevé convocar para febrero. Al menos eso es lo que esperan en el bloque de diputados del Frente de Todos.

¿Cómo es el plan de pagos que plantea el proyecto?

 

En el kirchnerismo sostienen que no se trata de una “moratoria” en rigor, sino más bien de un plan de pagos para cancelar anticipadamente la deuda de aportes previsional de hombres y mujeres que estén cerca de la edad jubilatoria, el cual tendría dos tramos.

Por un lado, la iniciativa del Frente de Todos establece que las mujeres que cumplan 60 años y los hombres 65 años entre 2022 y 2023 y no tengan los 30 años de aportes exigidos por la ley para jubilarse podrán regularizar períodos faltantes hasta el mes de diciembre de 2008, inclusive.

Esto se podrá hacer con un pago en hasta 120 cuotas que serán descontadas de manera directa del haber jubilatorio que se obtenga a través del programa. Se trata de un sistema casi idéntico al que se aplicó para las moratorias de 2004 y de 2014, la cual rige hasta ahora.

El proyecto establece plan de pagos para que las personas sin los 30 años de aportes puedan cancelar deuda previsional

 

Por otra parte, contempla la posibilidad de que las personas en edad pre-jubilatoria (mujeres de 50 a 59 años y varones de 55 a 64 años de edad) que saben que no llegarán con los aportes necesarios, puedan anticiparse y empezar a pagar los períodos faltantes hasta el 31 de marzo de 2012.

Estas personas podrán pagar unidades de cancelación de aportes, que son equivalentes a un mes de servicios y tendrán un valor fijo del 29% de la base mínima imponible de remuneración, en coincidencia con lo que pagan los trabajadores en actividad cuando se realizan sus aportes en tiempo y forma.

El problema del impacto fiscal

 

En los cálculos del oficialismo, el proyecto que impulsaron originalmente los senadores que responden a la vicepresidenta Cristina Kirchner tendría un impacto fiscal del 0,3% del PBI para 2023. Esto fue desde el inicio un escollo en el debate´.

El oficialismo presentó el proyecto en el Senado en medio de la pelea con el entonces ministro de Economía Martí Guzmán y lo aprobó sin consultar a esa cartera. Tras la llegada de Sergio Massa tampoco hubo un apoyo explícito por parte del área económica.

Los diputados del oficialismo como Carlos Heller aseguraron que el impacto fiscal puede ser cubierto porque el crecimiento de la economía de este año sería superior a lo previsto y ese excedente de recursos le da margen al Estado para sostener el nuevo plan de pagos.

A la oposición no la convenció ese argumento, aunque en rigor están en contra del espíritu de la medida. “Es injusto con los que aportaron”, comentan en Juntos por el Cambio ante cada consulta sobre el tema.

En ese escenario, el Frente de Todos necesitará construir una mayoría en la Cámara de Diputados si decide volver a intentar con su proyecto en febrero. El Frente de Izquierda apoyaría, pero necesitará también de los 8 diputados del Interbloque Federal. No la tiene fácil.