El Gobierno de la Nación prepara una actualización de la base imponible del impuesto automotor a partir de diciembre para ajustarla al aumento del precio de los vehículos en los últimos meses, de acuerdo a la información publicada por el diario Ámbito.

Si lo anticipado se confirma el mes que viene en el Boletín Oficial, pasarán a pagar el impuesto aquellos modelos cuyo precio de venta al público sea superior a cerca de 5,8 millones de pesos.

Hoy por hoy, este tributo afecta con un recargo del 20 por ciento a modelos cuyo precio de venta al público sea superior a cerca de 5,05 millones de pesos, y con un 35 por ciento a los de más de 10 millones de pesos.

Los autos 0 km que cuestan $5.800.000 o más deberán pagar el impuesto “al lujo” desde diciembre

De esta manera, el ajuste del impuesto automotor rozaría el 16 por ciento, cifra a la que se llegó por el aumento en el precio mayorista de los autos 0 km durante julio, agosto y septiembre.

El nuevo mínimo imponible entrará en vigencia el 1 de diciembre de 2022 y durará hasta el 28 de febrero de 2023. En ese momento, de acuerdo a lo que arroje el Sistema de Índice de Precios Mayoristas (SIPM) en los próximos meses, se analizará un nuevo ajuste para emparejarlo al aumento de las listas de precios de las automotrices, aunque en el sector consideran siempre que el retoque es insuficiente.

Qué autos pagan el impuesto automotor

De acuerdo a un relevamiento de TN Autos, ahora hay más de 170 modelos (sin contar versiones) alcanzados por los gravámenes del 20 y 35 por ciento, según corresponda.

Este tributo “distorsivo” (así lo califican las automotrices) entró en vigencia en enero de 2014 con el objetivo de castigar a los autos “de lujo”, pese a que, en la práctica, afecta no sólo a los vehículos del segmento premium.

Tal es así que marcas populares como Chevrolet, Fiat, Toyota, Volkswagen, Peugeot y Renault, por mencionar algunas de las que lideran los rankings de patentamientos, tienen varios modelos del segmento medio o medio/bajo impactados por el impuesto.

Tan distorsivo es este gravamen que no sólo penaliza a modelos de volumen, sino que no distingue entre los modelos importados y los de producción nacional. En consecuencia, vehículos como el Volkswagen Taos y la Toyota SW4, ambos fabricados en el país, tienen el 100 por ciento de su gama castigada por el 20 por ciento.

La salvedad rige para las pick ups, consideradas oficialmente como “vehículos de trabajo”. Ninguna de ellas, por más lujosa que sea, paga este impuesto.

Entre los más de 170 alcanzados por el tributo, llama la atención la presencia de modelos Volkswagen Nivus, Polo (GTS), Virtus (GTS) y Golf; Peugeot 208 GT Line (es la versión europea), Chevrolet Tracker, Jeep Renegade, Toyota Corolla y Corolla Cross, Renault Koleos, Nissan Sentra, Ford Territory, Kia Cerato, Hyundai Creta y Honda HR-V, todos ellos pertenecientes a segmentos “populares” en otros países.