“Lo que tiene de bueno los shows de Los Abuelos de la Nada es que subís al escenario y la gente explota.Es algo impagable. Está buenísimo y lo disfruto mucho”, destacó a La Viola Gato Azul Peralta, cantante e hijo del recordado Miguel Abuelo.

El legendario grupo, que pasó por distintas etapas y formaciones, está recorriendo el país. En cada noche aparecen clásicos como “Costumbres Argentinas”, “Mil Horas”, “Cosas Mías”, “Marinero Bengalí”, “Chalaman”, “No se desesperen”, “Sin Gamulán”, “Sintonía Americana”, “Lunes por la madrugada”, entre otros. El 6 de agosto estarán en Mendoza, el 20 de agosto en el ND Teatro de Buenos Aires y el 15 de septiembre en La Rioja.

Miguel Abuelo junto a su hijo Gato Azul (Foto: Instagram de Los Abuelos de la Nada).
Miguel Abuelo junto a su hijo Gato Azul (Foto: Instagram de Los Abuelos de la Nada).

En escena, acompañan a Gato integrantes históricos de Los Abuelos como el tecladista Juan Del Barrio (formó parte entre 1984 y 1988), el experimentado guitarrista Kubero Díaz (acompañó a Miguel Abuelo en distintos proyectos por Europa y participó de la formación del disco Cosas Mías), y el saxofonista Jorge Polanuer (tocó en la banda entre 1987 y 1988).

También están el baterista Sebastián Peyceré (Malosetti, Luis Salinas y Gillespi), Alberto Perrone (bajo), y Frankie Langdon (quien pone su voz en los temas cantados por Andrés Calamaro).

“Estamos ensayando mucho y preparando estás funciones con muchas ganas. Por suerte, tocamos con bastante frecuencia y nos permite estar en contacto con la gente que es lo más importante”, expresó Juan Del Barrio. “Todos los viajes de la banda son una fiesta. Una seguidilla de hits, más algunas perlitas o temas solistas de Miguel Abuelo”, agregó Frankie Langdon, quien formó también parte de Los Heladeros del Tiempo.

Las distintas etapas

Los Abuelos de la Nada -grupo fundacional de nuestro rock- nació de la imaginación de Miguel Abuelo. Sus primeros pasos fueron en 1967, en plena explosión del flower power, un eslogan usado por los hippies como un símbolo de la no violencia. Lo acompañaron jóvenes músicos que luego serían importantes dentro del género como el baterista Pomo o las guitarras de Pappo Claudio Gabis.

Después de la publicación de algunos simples como “Oye niño”, “¿Nunca te miró una vaca de frente?”, “Diana Divaga” y “Tema en Flu sobre el Planeta”, Abuelo partió antes del ‘70 a buscar nuevas aventuras a Europa.

Los Abuelos de la Nada tocan sus clásicos: “Está buenísimo todo lo que pasa en cada show”

“Ya lo conocía de encontrarnos en las pocas salas de ensayo que existían por aquellos años en Buenos Aires. Nos encontramos en Ibiza donde formamos un trío junto a Miguel Cantilo. Tocábamos en la calle con nuestras guitarras. La gente nos rodeaba porque le gustaba nuestra propuesta. Después de las 12 de la noche llegaba la policía y pedía de terminar de actuar. El público se enojaba y arrancaban las peleas”, recordó Kubero Díaz. El experimentado guitarrista también describió el talento de Miguel Abuelo. “Él llegaba cantando algo nuevo y yo tenía que sacarlo en la guitarra”.

Los Abuelos de la Nada, a principios de los '80 (Revista Pelo).
Los Abuelos de la Nada, a principios de los ’80 (Revista Pelo).

A principios de los ‘80, su espíritu inquieto lo trajo de regreso al país para sumar su poesía a nuevas corrientes musicales y la aparición de una segunda formación de Los Abuelos de La Nada. Junto a Cachorro López, que también conoció en sus días por el Viejo Continente, sumaron al proyecto a Andrés Calamaro, Daniel Melingo (Los Twist), Gustavo Bazterrica (guitarrista de La Máquina de Hacer Pájaros y Spinetta) y el baterista Polo Corbella. Fue el mejor momento de la banda, con la salida de temas que marcaron a nuestro rock.

Los Abuelos en la tapa de la revista Pelo.
Los Abuelos en la tapa de la revista Pelo.

Una tercera etapa llegó en 1986 con la salida de Cosas Mías. Una nueva formación que mantuvo el espíritu lleno de energía. “Me llamaron para las presentaciones del disco Himno de mi corazón (1984). Un trabajo donde metieron muchos teclados. Un sonido que estaba de moda por aquellos años. Andrés (Calamaro) no se quería complicar en vivo”, describió el tecladista Juan Del Barrio.

El músico estuvo en los históricos recitales que brindó el grupo en el Teatro Ópera que quedaron registrados en el exitoso disco publicado en 1985. Frankie Langdon, un chico por aquellos días, era fan de la banda y se ponía un sobretodo para imitar a Cachorro López. “Es una biblia ese álbum”, recordó el cantante. “Son todos éxitos. Me marcaron con su música, su maquillaje, y recuerdo que el público conocía los temas nuevos, que se presentaron en esos shows, ‘Costumbres argentinas’ y ‘Zig Zag’”.

El mito sobre el armado de la lista de temas

Los Abuelos de la Nada vienen de presentarse en los últimos años en el Teatro Opera de Buenos Aires, con excelentes críticas de la prensa y los fans, y un Teatro Coliseo sold out en el mes de octubre de 2021 y que contó con la presencia de Miguel Zavaleta, Lula Rosental y la Rosarina Mavi Leone. También estuvieron en el Teatro Broadway de Rosario, en el Quality de Córdoba y en Lima, Perú.

Los Abuelos de la Nada tocan sus clásicos: “Está buenísimo todo lo que pasa en cada show”

Hay un mito sobre la elección de las canciones para los shows”, sostuvo el tecladista. “Toqué con muchas bandas y hay como un oráculo para decidir cuáles tienen que estar. Es mentira. Lo que toques, en el orden que quieras, va a funcionar”, aclaró Del Barrio. “Tenemos una estrategia que tiene que ver si son temas rápidos o lentos. No vamos a dormir a la gente con varias canciones lentas seguidas. No es nuestro caso. Tratamos de mantener una lista y aferrarnos a ella para acostumbrarnos a darle continuidad al show. Si estás pendiente todo el tiempo del listado, perdés el hilo del asunto”, agregó.

Los Abuelos de la Nada posando para la cámara en 2020 (Foto: prensa del grupo).
Los Abuelos de la Nada posando para la cámara en 2020 (Foto: prensa del grupo).

“Me gustan todas las canciones del grupo. Hay unas cositas que mueven más sobre el escenario, como ‘Guindilla ardiente’ o, ‘Cosas mías’. ‘Himno de mi corazón’ me encanta. Lanzamos algunos temas nuevos que quedaron de la época que mi papá falleció. Ellos estaban terminando un disco. Hay un montón de cosas que quedaron”. “Empezás el concierto y hay una cierta expectativa”, definió Kubero sobre los shows. Desde la mitad del concierto hasta el final es una explosión de alegría”, concluyó el guitarrista.